26/08/2014

(Des)encuentros

A raíz de una no tan amable invitación que acabo de rechazar, me surgen unas pequeñas reflexiones.

En los ultimos años han proliferado los encuentros o congresos de diseño. Algunos cuentan con una organización ejemplar, definen temáticas a las que todos los oradores se pliegan, convocan a profesionales con experiencia en dar conferencias (y que tienen algo para decir), y resultan rentables -en dinero y en prestigio- para quienes los organizan.

Otros en cambio, ofrecen una calidad muy cuestionable bajo la mera excusa de que son organizados con gran esfuerzo por personas cuya mayor aspiración es apenas recuperar los costos. Esas personas deberán preguntarse por qué hay otros que han logrado reunir en su evento calidad con rentabilidad, y considerar si el problema no es su propia incapacidad de gestión.

Considerando que los asistentes son casi siempre estudiantes y colegas muy jóvenes, conviene pensar qué idea de ser profesional comunican estos encuentros. Si tanto enojo produce ser considerados “los chicos de los dibujitos”, los congresos profesionales debieran ser algo más que “chicos mostrando dibujitos”.

Aunque cualquier oportunidad de intercambio y reflexión disciplinar es en general, bienvenida, me parece que en tanto eventos pagos, hay una responsabilidad insoslayable. Si se trata simplemente de ir a presentar portfolios con comentarios triviales, podríamos perfectamente reemplazar el evento por un listado de páginas web o un link a Behance (veríamos más tranquilos los trabajos y nos ahorraríamos los chistes flojos).

Claro que nos perderíamos la “selfie” con el charlista… que acaso sea lo más importante y yo no me he dado cuenta.

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